Considero pues que la era de las telecomunicaciones ha venido a transformar los patrones de conducta de ser humano, porque ciertamente una persona común y corriente usa alrededor de minimamente 5 horas el teléfono celular.
Esto ha causado grandes anomalías en los patrones de conducta; cada vez generaciones más pequeñas están haciendo uso de este dispositivo de comunicación. Lejos de tratar de satanizar al teléfono como tal, es importante enumerar los beneficios que este aparato nos otorga.
Creo firmemente que el teléfono no es bueno ni malo, simplemente es un recurso que se nos otorga y que depende de nosotros la manera en que la utilicemos, es decir, el teléfono celular es algo que està- para bien o para mal- al alcance de todos, pero es responsabilidad de quien lo posee darle un correcto uso.
Toda tecnología es buena porque nos ayuda a simplificar la vida, pero siempre debemos ciertamente de ir de la “mano con la tecnología” pero no “encima de ella”, es decir, no debemos sobrepasar o cambiar nuestro comportamiento, con base en la tecnología –llámese celular, computadora, Internet, etc.-, Siempre debe de existir el punto de equilibrio. Reza un dicho popular “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”
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