No soy ni Sara Carbonero, ni Antonella Roccuzzo pero soy la botinera más feliz que tiene Villahermosa (que alguna vez tuvo la provincia en forma de bota)y la más agradecida por cada día.
Pueda ser que la pulga no me agrade, o que sueñe por Casillas; pero ni la pulga ni Iker me hacen tan feliz como aquel dibujito animado de Pixar.
Una botinera con una mariposa; una mariposa que espera tener un vuelo tranquilo, llegar a un estadio donde cometera faltas, donde habra tarjeta amarilla, donde quizá haya que llegar a tiempo extra; pero, donde cada gol y cada victoria serán las más alegres de su vida porque al final se dará cuenta que precisamente el futbol es vida, y su vida es el futbol.

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